Capítulo 4: Operación… ¿Intercambio accidental?

Dos días después.

8:42 p.m. Colonia Del Valle. El tráfico brutal de la autopista México-Toluca para llegar a la CDMX no perdona a nadie… y menos cuando ese mismo día a un operador se le hizo buena idea manejar a exceso de velocidad su tráiler sólo para terminar volcado sobre el asfalto dejando solamente un carril abierto a la circulación. Annie finalmente abre la puerta del departamento y entra arrastrando los pies como si hubiera sobrevivido a 20 maratones olímpicos.

—Te odio, accidente de tránsito —dice completamente fastidiada mientras abre su mochila, saca su tablet, la deja en la mesa y después termina por arrojar su mochila lo más lejos posible. En ese momento sólo piensa en tres cosas: bañarse, ponerse su pijama y abrir Netflix para ver el siguiente episodio de su dorama favorito.
—Pero al menos tú nunca me fallas.
La intro empieza. Y en pantalla: una escena dramática bajo la lluvia con los dos protagonistas en evidente tensión romántica.
—¡No puedes irte! —grita el protagonista al galán de una forma dramáticamente absurda.
Annie se acomoda más en el sillón.
—¡Claro que puede irse, idiota, te engañó hace tres capítulos, no estés de migajera con él!
Cinco minutos después Evelyn entra, igual o peor de cansada que su hermana. Un viaje relámpago a Guatemala para atrapar a un peligroso jefe de pandillas, en teoría sólo tomaría una hora… pero al final se complicó de más y todo por un policía bastante incompetente que por poco y arruina la misión. Pero para el mundo exterior (y para Annie) fue un “simple viaje de negocios con clientes bastante difíciles por parte de la agencia de modas”.


Después de entrar, ella deja su tablet encima de la mesa y la conecta al cargador, después mira el dorama, mira a su hermana y finalmente se sienta junto a ella para verlo también. Annie la ve y gira la cabeza.
—Hola.
—Hola.
—¿Qué tal te fue? —pregunta Annie.
—Terrible —Evelyn responde— nunca me esperé que los clientes de hoy fueran tan exigentes en todo, “señorita Moreau, queremos que el vestido sea así, que tenga este color, que el vuelo no sea tan amplio…”
—Ah, ya.
Annie asiente lentamente.
—¿Y qué, ya descubrió Yu-Na que Han-Beon la engaña con Won-Young? – preguntó Evelyn cambiando totalmente de tema.
—Aún no – responde Annie – hace como tres capítulos que aún no lo sabe.
En pantalla el protagonista confiesa su amor bajo una tormenta ridícula mientras llora dramáticamente. Annie y Evelyn miran la escena como si fuera la final de la Copa del Mundo.
—Mira. Ahora le va a decir que siempre la amó – comenta Evelyn.
– Después de engañarla con todo mundo, qué ridículo – responde Annie
Termina el capítulo
Annie ve a su hermana y le pregunta:
– ¿Vemos el que sigue a ver qué pasa?
Evelyn acepta y de inmediato toma el control remoto para seleccionar el siguiente capítulo. En pantalla el protagonista Han-Beon sigue llorando bajo la lluvia durante quince minutos más. Y sin darse apenas cuenta… Annie y Evelyn se quedan dormidas en el sillón.
A la mañana siguiente… la pantalla lleva marcando la opción “reproducir siguiente” toda la madrugada sin recibir respuesta. Y el despertador ya lleva casi tres horas sonando sin que nadie lo desactive. Annie logra abrir apenas un ojo… y comienza el caos.
—¡EVELYN!
Evelyn despierta espantada y confundida por el grito de su hermana pensando que algo grave había pasado.
—¿Annie, qué ocurre?
—¡SON LAS 9 Y CUARTO!
Silencio mortal. Evelyn mira a su alrededor… y grita aterrada:
– ¡No puede ser, nos quedamos dormidas frente al sillón!
– ¡Y yo tengo qué entregar mi ensayo a las 10! -respondió Annie como si el destino del universo dependiera de esa responsabilidad
Pero para Evelyn la cosa se ponía peor: reunión a las 10 con Kenzo Kurogame para dar su informe sobre la misión en Guatemala… y ella sabe muy bien cómo se pone Kenzo con la impuntualidad. En ese momento su expresión cambia a verdadero terror que ella trata de disimular. Ambas hermanas se levantan de golpe y chocan entre sí.
—¡AU!
—¡Perdón!
Annie corre al baño.
—¡Necesito diez minutos!
—Tienes tres y ya llevas cuatro -responde Evelyn
—¡OYE, ESO ES INHUMANO! -grita Annie molesta.
– Es que tú siempre te tardas en bañarte todos los días – le replica Evelyn mientras buscaba una blusa, un saco y una falda para su reunión con Kenzo. Sí, ella ya va tarde pero siempre hay qué ir impecable a todas partes.
Mientras tanto Annie desde el baño grita:
—¡¿POR QUÉ EL AGUA TARDA TANTO EN CALENTAR?!
—Porque abriste el grifo equivocado.
—¡HAY DEMASIADOS GRIFOS!
—Hay dos, ¡ya cállate y apúrate!
– ¡ESO HAGO!
Annie sale corriendo del baño mientras Evelyn entra para bañarse en apenas cinco minutos. Y mientras ella se bañaba, Annie se pone lo primero que encuentra: una camiseta, unos pants baggy y unos tenis Converse. Después agarra su tablet, la guarda en su mochila y se va… sin saber que esa era la tablet de su hermana
—¡Eve, ya me voy, nos vemos en la noche!
—¡Sí, Annie, cuídate, me mandas mensaje cuando llegues! – respondió Evelyn mientras se cepillaba el cabello y se colocaba su inconfundible moño en la cabeza. Ella toma la tablet de la mesa, agarra una fruta para comer en el camino… y se va a la reunión con Kenzo sin saber que lleva el aparato equivocado.
Y así, ambas inician su rutina diaria sin darse cuenta del error que involuntariamente cometieron, y cuando lo descubran… será demasiado tarde para que sus vidas sigan siendo normales.

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